Datos abiertos: la clave para empoderar a la sociedad

En pleno 2023, cuando la Inteligencia Artificial (IA) acapara los reflectores, vale la pena preguntarnos: ¿de dónde obtiene sus datos esta poderosa tecnología? La respuesta son los datos abiertos. Estos no sólo alimentan a la IA, sino que son el nuevo petróleo de la economía digital. Gobiernos, empresas, academia y sociedad civil alrededor del mundo están impulsando iniciativas para liberar datos y aprovechar todo su potencial. Entonces, ¿qué son exactamente los datos abiertos y por qué son tan importantes? 

¿Qué son los datos abiertos?

Imagina todos esos datos que se generan día a día y quedan encerrados en los archivos de gobiernos y empresas. Ahora imagina que esos datos se liberan para que cualquiera pueda usarlos, reutilizarlos y redistribuirlos libremente, en cualquier momento y lugar. Eso son los datos abiertos.  

Pero para que los datos realmente se consideren “abiertos”, deben cumplir ciertas características. Deben estar disponibles de forma digital, estructurados en formatos abiertos que permitan su uso y procesamiento. Además, deben contar con una licencia abierta que brinde certeza jurídica para compartirlos. En pocas palabras, los datos abiertos son aquellos que todos podemos encontrar, entender y usar para los fines que queramos.

¿Por qué son importantes los datos abiertos?

El primer gran beneficio de los datos abiertos es la transparencia. Cuando los gobiernos abren sus datos, los ciudadanos podemos saber en qué y cómo se gastan nuestros impuestos. Esto fortalece la rendición de cuentas y la democracia. Pero los datos abiertos van mucho más allá.

Al liberar datos, se fomenta la innovación. Emprendedores, científicos de datos, periodistas y cualquier persona creativa puede usar esos datos para desarrollar nuevas aplicaciones y servicios que resuelvan problemas o generen valor. Por ejemplo, con datos abiertos sobre el transporte se pueden crear apps que nos ayuden a evitar el tráfico y optimizar traslados. O con datos sobre el sistema de salud, se pueden diseñar políticas públicas más precisas. Las posibilidades son infinitas.

Los datos abiertos también empoderan a los ciudadanos. Con información objetiva y accesible, la sociedad puede tomar mejores decisiones y participar de forma más activa en asuntos públicos. Por ejemplo, con datos sobre niveles de contaminación o incidencia delictiva, las comunidades pueden exigir acciones concretas a sus gobiernos locales. En pocas palabras, los datos son poder, y en manos de los ciudadanos se vuelven un motor de cambio.

¿Cuáles son los elementos que deben incorporarse en el manejo de datos abiertos?

Pero para cosechar los beneficios de los datos abiertos, no basta con subirlos a un portal en Internet. Se requiere toda una infraestructura y procesos para asegurar su acceso, calidad y aprovechamiento. 

Primero, debe existir un marco normativo claro sobre qué datos abrir, cómo y quién debe hacerlo. Después, se necesitan plataformas digitales accesibles y herramientas que faciliten el uso de los datos, como visualizaciones interactivas. La interoperabilidad es clave. Es decir, que distintos conjuntos de datos se puedan cruzar y relacionar.

Otro elemento esencial son las habilidades. Se requiere capacitar a funcionarios públicos en la gestión de datos, pero también fomentar las competencias digitales de toda la población para usar los datos. Y no hay que olvidarse de los intermediarios, como organizaciones de la sociedad civil, que ayuden a traducir los datos en información útil para las personas.

¿Cómo generar datos abiertos en mi organización?

Muchas organizaciones, públicas y privadas, se preguntan cómo empezar a abrir sus datos. Lo primero es identificar qué datos pueden ser valiosos para otros y priorizarlos. Después, hay que documentar esos datos con metadatos y diccionarios que expliquen su contenido y estructura. El siguiente paso es definir una licencia abierta y las condiciones de uso. Y muy importante: establecer un plan para mantener los datos actualizados y completos en el tiempo, casi en tiempo real. 

Todo esto suena complejo, pero lo importante es empezar. Incluso se puede empezar con proyectos piloto o con pocos conjuntos de datos. Lo valioso es generar aprendizajes, colaborar con la comunidad de usuarios y poco a poco desarrollar una cultura de datos abiertos en la organización. No se trata de una tarea de una sola área, sino que requiere la colaboración de distintos departamentos y niveles de liderazgo.

Ejemplos de usos y explotación de datos abiertos

Para no quedarnos en la teoría, veamos algunos ejemplos concretos de cómo se están aprovechando los datos abiertos en México y el mundo:

  • Con datos abiertos de compras públicas, periodistas y activistas han desarrollado herramientas para monitorear posibles casos de corrupción en contratos de gobiernos locales.
  • Datos abiertos sobre incendios forestales, combinados con imágenes satelitales, están permitiendo a distintos países crear modelos de IA que predicen riesgos y permiten una mejor prevención.
  • Durante la pandemia, casi todos los países usaron datos abiertos para crear tableros que informaban sobre contagios y hospitalizaciones, lo que permitió tomar decisiones informadas para contener la emergencia sanitaria.

Conclusión

Para concluir, podemos decir que los datos abiertos son mucho más que archivos subidos a un portal. Son infraestructura habilitadora para la transformación digital, la IA y el desarrollo sostenible. 

Impulsar una política de datos abiertos es clave para empoderar a personas e instituciones con información para innovar, rendir cuentas, prevenir riesgos y resolver problemas públicos de forma colaborativa.

En esta economía basada en datos, quien los acumule y aproveche tendrá ventajas competitivas. Por ello, necesitamos avanzar con visión estratégica, pensando más allá de la transparencia, sin descuidar la protección de datos personales.

Se trata de evolucionar a modelos donde el gobierno, la iniciativa privada, la academia y la sociedad civil colaboren para generar valor a partir de los datos.

Como país, todavía tenemos camino por recorrer, pero ya contamos con casos de éxito que nos marcan la ruta. Si logramos escalar los datos abiertos, poniendo a las personas al centro, podremos utilizar la fuerza de los datos para transformar al gobierno y empoderar a la sociedad. Esa debe ser nuestra apuesta.

7 junio, 2024

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